Visitar el Mirador del Río en el extremo septentrional de Lanzarote es una de las experiencias paisajísticas más sobrecogedoras que podéis disfrutar en familia. Obra cumbre de la integración arte-naturaleza de César Manrique, este mirador excavado a casi 475 metros de altitud sobre el risco de Famara ofrece una vista panorámica sin igual del Archipiélago Chinijo y de la isla de La Graciosa.
Una cueva mágica camuflada en la roca volcánica
A los niños les fascinará el ingenio arquitectónico: desde el exterior el edificio es prácticamente invisible, mimetizado con piedra volcánica. En su interior, amplios pasillos abovedados blancos conducen a dos enormes ventanales acristalados curvos (los «ojos del mirador») que enmarcan el estrecho brazo de mar de El Río y las salinas rojizas de Famara.
Qué descubrir con niños en el Mirador del Río
- Telescopios panorámicos: En la terraza exterior los peques podrán enfocar con los prismáticos de monedas las calles de arena y las casas blancas de Caleta de Sebo, así como los islotes deshabitados de Montaña Clara, Alegranza y los Roques.
- Esculturas cinéticas colgantes: En el techo del salón principal cuelgan monumentales móviles de hierro forjado creados por César Manrique, que giran suavemente con las corrientes de aire.
- Cafetería panorámica: Tomar una merienda o zumo natural frente a las cristaleras con vistas al Atlántico es un descanso idóneo para recargar pilas.
- Senderos del Risco de Famara: Alrededor del recinto discurren pequeños caminos seguros delimitados por muros de piedra seca desde donde observar el vuelo de cernícalos y halcones de Eleonora.
Consejos prácticos para familias: viento, ropa y carritos
Debido a su elevada altitud sobre el acantilado, las rachas de viento alisio son habituales y la sensación térmica suele ser varios grados inferior a la costa. Es imprescindible llevar cortavientos o chaqueta ligera para los niños incluso durante los meses de verano.
El interior de la instalación y la cafetería cuentan con rampas transitables para carritos de bebé. Sin embargo, para subir a la azotea superior exterior se requiere subir por una escalera helicoidal de peldaños de piedra; si viajáis con bebés lactantes, una mochila de porteo ergonómica os aportará total versatilidad. El aparcamiento exterior es gratuito y dispone de plazas señalizadas junto al acceso.





