La Iglesia de San Martín de Tours en Frómista, erigida en la segunda mitad del siglo XI por la reina doña Mayor de Castilla, es considerada universalmente el prototipo perfecto y cumbre del arte románico europeo. Lejos de ser una visita fría de monumentos antiguos, recorrer este templo en familia mediante un divertido juego de observación transforma el arte medieval en una apasionante búsqueda del tesoro para los niños a lo largo del Camino de Santiago.
El bestiario medieval y los canecillos esculpidos
Bajo los aleros del tejado se conservan más de 300 canecillos de piedra esculpidos con figuras insólitas: monstruos, demonios, músicos medievales, animales fantásticos, acróbatas y escenas cotidianas que fascinan a los niños cuando intentan localizarlos con prismáticos.
Qué descubrir en San Martín de Frómista con niños
- El juego de las torres cilíndricas: Sus dos torres redondas en la fachada principal dan a la iglesia un aspecto de pequeño castillo medieval que despierta la fantasía infantil.
- El cimborrio octogonal y la luz interior: El interior sorprende por su armonía y la pureza de sus líneas de piedra rubia, con capiteles decorados con fábulas de animales (como la zorra y el cuervo) ideales para contar historias.
- Paseo al cuádruple salto de esclusas del Canal de Castilla: A menos de 10 minutos a pie del templo se encuentra el impresionante conjunto de cuatro esclusas unidas del Canal de Castilla, una obra de ingeniería fluvial que impresiona a toda la familia.
Accesibilidad y consejos para la visita familiar
El interior del templo cuenta con solería de piedra regular y rampa en la entrada, siendo accesible para carritos de bebé. En la plaza exterior peatonal los niños pueden correr sin peligro mientras los padres descansan en los bancos a la sombra.
En la entrada del casco histórico existen zonas de aparcamiento público gratuito señalizadas. Para reponer fuerzas, la villa jacobea cuenta con numerosos mesones y pastelerías donde degustar pastas tradicionales palentinas.



