La Ruta de las Caras de Buendía es sin duda una de las excursiones familiares más singulares, mágicas y divertidas de Castilla-La Mancha. Situada en una península boscosa abrazada por las aguas azul turquesa del embalse de Buendía, esta ruta de senderismo suave esconde en sus farallones de roca arenisca más de veinte rostros monumentales y bajorrelieves tallados directamente en la piedra por los escultores Eulogio Reguillo y Jorge Juan Maldonado.
Un juego de exploración y fantasía al aire libre
Caminar entre pinares buscando caras misteriosas de hasta cuatro metros de altura convierte el senderismo en una auténtica búsqueda del tesoro donde los niños van siempre motivados hacia la siguiente escultura.
Las esculturas más fascinantes para los niños
- Maitreya: Un imponente rostro sonriente y sereno de inspiración budista tallado en la roca viva que invita a la calma y que asombra a grandes y pequeños por su detallismo.
- La Monja y el Chamán: Esculturas expresivas ocultas entre recovecos rocosos que despiertan historias fantásticas y permiten a los niños explorar pequeñas cuevas naturales.
- El Duende de la Grieta: Una pequeña figura escondida entre dos grandes bloques de arenisca, perfecta para afinar la vista de los más pequeños.
- La Calavera: Esculpida sobre un promontorio que mira directamente hacia las aguas del pantano, es una de las paradas favoritas para hacerse fotos familiares de recuerdo.
Información técnica del sendero y logística con niños
El recorrido es un circuito suave de apenas 1,5 kilómetros de longitud y escaso desnivel que se completa a ritmo familiar en aproximadamente 1 hora o 1 hora y media. El camino transcurre por suelo de tierra compactada con raíces de pino y pequeños escalones naturales de piedra. Aunque es transitable con carritos de campo todoterreno de ruedas grandes, una mochila portabebés resulta mucho más cómoda para acercarse a pie a las esculturas situadas en cornisas elevadas.
El aparcamiento se encuentra al final de la pista asfaltada que parte del pueblo de Buendía (aprox. 4 km de pista forestal en buen estado). No hay fuentes de agua tratada en el pinar, por lo que es indispensable llevar cantimploras de agua fresca, protección solar y gorras. El entorno dispone de merenderos rústicos entre los árboles donde poder disfrutar de un picnic familiar al finalizar la ruta.




