El Parque Arqueológico de Segóbriga, situado en el cerro de Cabeza de Griego en Saelices (Cuenca), es una de las joyas de la Hispania romana más asombrosas y mejor conservadas de España. Centro neurálgico del comercio del lapis specularis (el yeso traslúcido cristalino utilizado por los romanos como cristal para ventanas), Segóbriga permite a las familias pasear por una ciudad imperial completa con sus calles empedradas, termas monumentales, basílica, teatro y anfiteatro.
¡Un anfiteatro y un teatro donde sentirse gladiadores!
La cercanía del teatro y el anfiteatro a la entrada del cerro permite a los niños corretear por la orchestra romana, probar la acústica en el centro del escenario y contemplar la arena donde luchaban las fieras y gladiadores hace 2.000 años.
Qué descubrir en Segóbriga en un recorrido familiar
- El Gran Teatro Romano: Conserva las gradas divididas en sectores sociales, el foso escénico y los muros originales donde se representaban tragedias y comedias clásicas.
- El Anfiteatro Monumental: Enfrentado al teatro, su arena elíptica albergaba espectáculos multitudinarios de combate con capacidad para más de 5.000 espectadores.
- Las Termas Monumentales: Complejo de baños calientes (caldarium), templados (tepidarium) y fríos (frigidarium) donde los niños entienden cómo era la vida higiénica y social en la antigua Roma.
- Centro de Interpretación y Museo: Antes de subir al cerro, el moderno centro de visitantes proyecta un audiovisual didáctico 3D y expone estatuas de mármol, monedas, lucernas y lápidas epigráficas encontradas en las excavaciones.
Consejos prácticos para recorrer Segóbriga con niños
El yacimiento cuenta con un camino principal de tierra compactada que permite el tránsito de carritos de bebé con ruedas resistentes hasta las puertas del teatro y anfiteatro. No obstante, para ascender a la acrópolis alta, basílica y foro romano existen tramos de gravilla y escalones antiguos, por lo que una mochila portabebés aporta total libertad de movimientos.
El parque no cuenta con apenas arbolado ni sombras en la zona arqueológica alta. En visitas entre mayo y septiembre es fundamental equipar a los niños con gorra, crema solar protectora y botellas de agua. Hay aseos limpios y adaptados en el centro de recepción de visitantes junto al amplio aparcamiento gratuito.



