Situado en el punto mágico donde confluyen las aguas del río Genil con las del Guadalquivir, el Jardín Botánico de la Corta en Palma del Río es un rincón de biodiversidad y calma fluvial idóneo para una jornada en familia. Famosa internacionalmente por su huerta y sus naranjas dulces, Palma del Río rinde homenaje con este espacio a la flora de ribera andaluza, los cítricos tradicionales y la educación medioambiental para niños.
Aroma a azahar y bosque de galería fluvial
Los niños pueden tocar las cortezas rugosas de los álamos blancos y sauces, oler los naranjos en flor durante la primavera y aprender cómo los ríos alimentan la fértil vega cordobesa.
Qué aprender y recorrer en el jardín con niños
- Colección de cítricos y frutales tradicionales: Naranjos amargos y dulces, limoneros, mandarinos, granados e higueras autóctonas de la cuenca del Guadalquivir.
- El bosque de ribera y la confluencia fluvial: Miradores habilitados sobre los sotos fluviales donde avistar aves acuáticas como martines pescadores, garcillas bueyeras y ánades reales.
- Talleres de esquejes y semillas: En jornadas especiales los pequeños participan en actividades prácticas de siembra, identificando semillas y trasplantando plantones que pueden llevar a casa.
- Hotel de insectos y polinizadores: Estructuras de madera y caña donde los niños aprenden la labor esencial de abejas solitarias y mariquitas para el equilibrio del huerto.
Accesibilidad y comodidad para familias
El jardín botánico es plano en su totalidad y cuenta con senderos acondicionados con gravilla compactada, siendo 100% accesible para carritos de bebé y personas con movilidad reducida. Dispone de aseos adaptados limpios y bancos sombreados repartidos por el recorrido.
En la entrada al paraje de La Corta existe una amplia explanada de aparcamiento gratuito. La visita se completa fácilmente en 1 hora y media, siendo ideal para combinar con un paseo por el casco histórico amurallado de Palma del Río.




